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Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMG

Especial: Mercedes-Benz SLS AMG

El gusto es nuestro

10.11.2011

Michael Gebhardt / AutoScout24.de

Es el mejor deportivo de la marca, según su fabricante. Un Gran Turismo Coupé con puertas de alas de gaviota, de acuerdo con un diccionario online especializado. Un sueño sobre ruedas, en mi opinión.  Estoy hablando, cómo no, del Mercedes-Benz SLS AMG.

Que algunos se den la vuelta para admirar un coche no es nada del otro mundo. Que los peatones se paren para observar un vehículo con más detenimiento también ocurre de vez en cuando. Ahora bien, que un automóvil sea capaz de hipnotizar a cualquier persona que se ponga delante ya es más difícil.

El nuevo SLS AMG consigue esto y algo más. Esta experiencia comienza allí donde lo hacen casi todas las pruebas de conducción, en el aparcamiento de la redacción. Normalmente, la llegada de un coche de prueba no suele ser otra cosa que un mero procedimiento burocrático: presentación del carné de conducir, firma de la autorización, entrega de llaves y poco más. Sin embargo, cuando lo que se espera es el último superdeportivo de una de las mejores marcas alemanas, entonces la cosa cambia.

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGUn público inesperado

En lugar de llegar por su propio pie –en este caso sobre sus propias ruedas–, el nuevo superdeportivo de Mercedes se presenta oculto en un camión procedente de Stuttgart. Esto ya provoca una cierta expectativa, independientemente del automóvil que se esconda detrás del portón. En el momento en el que el SLS de color rojo fuego comienza a rodar marcha atrás por rampa de acceso todos los transeúntes que han tenido la suerte de pasar en ese momento al lado del aparcamiento se convierten en espectadores de excepción de esta primicia. Pocos son los que consiguen no mirar perplejos. De inmediato comienzan los cuchicheos, la gente señala con el dedo y más de uno se apresura por sacar el móvil para robar una foto rápida antes de que la gran estrella desaparezca en el aparcamiento subterráneo del edificio de la redacción.

Cuando horas más tarde abandono ese mismo aparcamiento a bordo de la nueva superestrella bávara, ya se ha hecho de noche. Sin embargo, el manto de la oscuridad no parece ser suficiente para pasar desapercibido. Me siento observado. Soy consciente de las miradas de los demás conductores. Creo escuchar cómo unos peatones conversan sobre mí en un semáforo, pero me equivoco. No hablan sobre mí, hablan sobre el coche. Cuando se trata del SLS, el conductor pasa a ser un mero componente de la lista de accesorios.

Alegría en lugar de envidia

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGEsto que suena tan duro en realidad es un cumplido. Al contrario que la mayoría de los deportivos que juegan en esta liga de estrellas, el SLS sólo suscita admiración y buenas palabras. En cambio, un Lamborghini Gallardo, un Audi R8 o un Corvette Z06 eclipsan por completo al conductor, le confieren una imagen que no siempre es buena y a menudo lo que suscitan es sobre todo una cosa: envidia. Por suerte, esa no es la impresión que causa el SLS.

Sí, es cierto que la gente se queda mirando al pasar, pero uno se da cuenta de que lo que muestran sus ojos es alegría, no envidia. Se alegran de haber visto el nuevo SLS, y con razón, ya que lo que ha concebido Mercedes es muy probablemente el automóvil más bonito de los últimos tiempos. Y eso, a pesar de que los diseñadores se han ceñido a los estrictos dictados de la teoría de los deportivos: motor delantero aunque detrás del eje delantero y cambio en la parte posterior. Esta arquitectura sienta las bases de su apreciada estética: voladizos cortos, capó extra largo y una trasera realmente imponente.

Simplemente perfecto

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGSus proporciones son perfectas, las aristas laterales muestran una precisión milimétrica y las demostraciones de fuerza son brutales pero discretas. Por no hablar del elemento creativo estelar que, sin lugar a dudas, son las puertas de alas de gaviota. Los transeúntes se quedan boquiabiertos al observar cómo las puertas de 18 kilos de peso se deslizan suavemente en dirección al cielo. En su cara se dibuja una sonrisa. Una vez más, la persona que desciende del coche pasa completamente desapercibida.

Aunque eso está bien, ya que las maniobras de entrada y salida de este superdeportivo no resultan nada fáciles. Sin embargo, con el tiempo los movimientos son cada vez más ágiles y uno ya no parece tan torpe como la primera vez. Los conductores de menor envergadura tendrán verdaderos problemas para cerrar las puertas, puesto que el hecho de llegar al tirador se convertirá en una tarea simple y llanamente imposible. Por desgracia, el SLS no cuenta con un sistema de cierre eléctrico.  Pero las puertas esconden otro tipo de tecnología de última generación. En caso de sufrir un accidente, y si el coche queda con las ruedas hacia arriba, para que los sanitarios puedan acceder al interior del habitáculo en las bisagras superiores se han colocado pequeñas cargas explosivas cuyo objetivo no es otro que descerrajar la puerta en caso de emergencia.

La cabina de un piloto

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGUna vez que hemos tomado asiento en su interior, la idea de tener que abandonarlo se antoja ridícula. ¿Quién querría bajarse de aquí? Como buen deportivo los asientos son rígidos, aunque no por ello menos cómodos. También ofrecen una gran sujeción lateral y un elevado nivel de confort en viajes largos. La oferta de espacio es bastante buena para tratarse de un superdeportivo, si bien la ausencia de compartimentos de almacenamiento se nace notar.

Perplejo se quedará seguramente aquél que busque el contacto en su imponente salpicadero adornado con salidas de aire redondas y que nos recuerda en cierta medida a la cabina de una aeronave. Aunque hay que reconocer que gracias al sistema «Keyless Go» no se necesita, los ingenieros decidieron esconder uno en algún lugar. Concretamente en un pequeño compartimento cerrado situado detrás del reposabrazos central y al que se accede con bastante dificultad. Por lo tanto, mejor dejar la llave en el pantalón y arrancar el motor pulsando sólo el botón.

Potencia audible

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGUna vez en marcha, la portentosa acústica del propulsor M159, como se le denomina internamente, no puede ocultar su presencia. En lugar de desperezarse poco a poco, lo que hace es rugir con fuerza nada más arrancar para dar paso de inmediato a un suave burbujeo al ralentí. Y precisamente ese ronroneo es una de las tonalidades más características y mejor conseguidas de este ocho cilindros mejorado, sobre todo en frío. Su motor atmosférico V8 de 6,2 litros desarrolla una potencia de más de 570 CV y entrega un par motor de 600 Nm, lo que le permite firmar unas prestaciones nunca antes vistas.

Como uno de los motores más revolucionarios de su segmento, sorprende lo sencillo que resulta mantener bajo control su impresionante potencia. Y, pese a su naturaleza pura raza, el SLS no supone un desafío para su conductor, no le obliga a mantener un estado de tensión al volante, sino que le permite rodar de forma relajada y tranquila.

Querer es poder

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGY no se trata ni mucho menos de una provocación, sino más bien del indescriptible placer que proporciona el hecho de rodar tranquilamente a 160 km/h por la autopista a bordo de semejante joya automovilística. Sabiendo, además, que si uno quiere, puede. Y si finalmente uno quiere, el acelerador, gracias a la ausencia de un turbocompresor, traducirá de forma inmediata nuestra orden en un potente impulso hacia adelante.

La aguja del tacómetro tarda 3,8 segundos en pasar de su posición de reposo a la marca de los 100 km/h, mientras que para alcanzar los 200 km/h tan sólo precisará 8 segundos más. En algún momento, aunque sin tardar demasiado, también superaremos la marca de los 300 km/h. Una cifra fascinante, que el SLS alcanza de forma imperturbable, casi sin esfuerzo alguno.

Las autopistas se hacen pequeñas

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGY ni siquiera ahí se acaba la cosa, ya que el SLS es capaz de alcanzar los 317 km/h. Qué casualidad que el R8 de Audi tan sólo alcance los 316... Aunque el SLS no tiene ningún problema en alcanzar estas cifras tan espectaculares, a máxima velocidad se mantiene más asentado sobre el asfalto que algunos utilitarios parados e incluso a más de 300 km/h su conductor tiene la sensación de ser el rey del mundo, hay que reconocer que estas escapadas a velocidades imposibles también resultan agotadoras en un SLS y a ese ritmo la autopista se vuelve terriblemente estrecha.

Permítanme, llegados a este punto, que les haga una pregunta. ¿Cómo creen que se sentirá el propietario de un Porsche que conduciendo a 300 km/h observa por el espejo retrovisor cómo se aproxima nuestro SLS y de repente se da cuenta de que no le va a quedar más remedio que abandonar el carril izquierdo para dejarle pasar?

Al menos de momento

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGLo que sí sé es cómo se sintió un ciclista que tuvo la suerte de pasar por el mismo sitio donde yo me encontraba. No pudo por menos que dejar de pedalear y detenerse ante el SLS aparcado para observarlo con detenimiento y demostrarme con verdadera devoción su entusiasmo.  Una y otra vez daba vueltas al coche sin poder creer lo que tenía delante de sus ojos: el coche de sus sueños hecho realidad, tan cerca que podía tocarlo. Y por fin llegó la pregunta inevitable: ¿Es suyo? Sí, dije yo sin poder ocultar mi orgullo, ya que por fin se trataba de mí y no sólo del coche. A lo que no me quedó más remedio que añadir murmurando «...al menos de momento».

No muy lejos de allí también descubrí que el SLS AMG se puede convertir en todo un riesgo para la circulación. Y no por su velocidad. No, en esta ocasión descansaba tranquilamente en el aparcamiento de un gran centro comercial. Aun así, su mera presencia provocaba que muchos de los conductores que pasaban al lado en busca de un lugar para dejar el coche frenaran en seco sin echar siquiera un vistazo al retrovisor, con la vista puesta en ese magnífico bólido rojo. Y, como no podía ser de otra manera, esto provocaba un repentino ataque de ira en los conductores que iban detrás. Sin embargo, como muy tarde al pasar también ellos por delante del SLS comprendían a qué se había debido ese frenazo e inmediatamente les perdonaban el descuido. Tanto más cuando, por suerte, no llegó a producirse ningún incidente.

Talismán

Galería: Especial Mercedes-Benz SLS AMGEl hecho de que los 210.000 euros que cuesta el SLS no susciten ninguna envida, sino un tremendo entusiasmo, es algo que aprendí rápido. Muchos me miraban con una sonrisa en los labios. «¡Bonito coche!», me gritó satisfecho un transeúnte al pasar a mi lado en el momento en el que me disponía a subir –de forma bastante más elegante que al principio– al coche. Por no mencionar la cantidad de veces que, parado en el semáforo, vi cómo los conductores de los demás vehículos levantaban el pulgar en señal de aprobación.

Sin embargo, el SLS no sólo me ha hecho extremadamente feliz a mí, sino a una persona muy especial. Una persona que conduce a diario los automóviles más variados. Una persona igual de acostumbrada a los coches de lujo que un periodista del mundo del motor. No, no se trata de un compañero de trabajo, sino del aparcacoches del hotel, el cual, al darle las gracias por traerme de nuevo el coche, tan sólo alcanzó a decir con una enorme sonrisa dibujada en la cara: «¡El gusto es mío!».

 

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