Poco peso, un centro de gravedad bajo y 200 cv aplicados sobre el eje [...]
Hay automóviles que quedan grabados en la retina por lo buenos –o lo malos– que son. Y también hay automóviles de los que uno se olvida rápidamente por ser sumamente «normales». Una virtud a tener en cuenta en el ambiguo mundo automovilístico de hoy en día. El Subaru Forester posee esta virtud.
El Subaru es un automóvil honesto. Un coche sólido que lleva a sus propietarios del punto A al punto B de forma segura, pero sin llamar la atención. Y el hecho de que en ocasiones el punto B esté situado más allá de las carreteras asfaltadas es algo que intuimos por su nombre «Forester», que inevitablemente evoca posibles asociaciones con el bosque y las praderas. Algo que también parecen subrayar sus 4,56 metros de carrocería poco espectacular, ya que ésta prescinde de cualquier tipo de floritura de diseño para transmitir una increíble sensación de fiabilidad y robustez.
Gracias a ello, el Subaru nos permite adentrarnos en los terrenos más abruptos sin miedo a que un posible arañazo arruine su elegante traje a medida. Mientras que para los conductores de un BMW X3 y un Audi Q5 cualquier pequeño rasguño se convierte en toda una tragedia, los propietarios del Forester pueden sentirse orgullosos de los arañazos.
Argumentos sólidos
Su interior es igual de sólido. El Forester destaca por su amplia oferta de espacio y sus buenos asientos. Además, cuenta con numerosos compartimientos de almacenamiento y un piso de carga plano una vez abatido el respaldo del banco trasero, algo que por cierto tiene lugar desde el propio maletero pulsando simplemente un botón. Esta maniobra amplía el volumen de carga de los habituales 450 litros hasta los 1.660 litros.
En cambio, en el Forester no encontraremos un ambiente estiloso o una decoración elegante, si no todo lo contrario. Su interior de plástico se muestra robusto y deja entrever que el uso le sentará bien. Lo único que tiene un aspecto algo más anticuado es el sistema de navegación, cuya representación gráfica no esconde su antigüedad. El manejo del navegador eléctrico, cuya pantalla táctil también hace las veces de unidad de mando de la radio, el teléfono y el ordenador de a bordo, no resulta del todo intuitivo, por lo que cuesta un poco acostumbrarse a él. Aparte de esto, cualquiera logrará hacerse con el Forester en poco tiempo.
Alta tecnología bajo el capó
Con todo lo normal y corriente que pueda parecer el Forester en términos de estética y apariencia, lo que nos aguarda debajo del capó es algo extraordinario. Al menos bajo de aquél que presenta una gran toma de aire que enfría el intercooler y, al mismo tiempo, nos desvela que lo que trabaja allí es un motor diésel. Y precisamente éste es el que otorga al Subaru una posición privilegiada,ya que desde siempre los japoneses han apostado por motores bóxer –no solo en el caso de los gasolina–, lo que les permite estar arropados por la casa alemana Porsche. Además, hace unos cuantos años Subaru se convirtió en el primer –y por ahora único– fabricante del mundo en equipar sus modelos con un motor bóxer diésel.
Compacto y refinado
El principio bóxer hace posible una construcción más compacta, de forma que el cigüeñal es más corto y, por tanto, más ligero. También se puede prescindir del eje de equilibrado, dado que las fuerzas se neutralizan automáticamente por el movimiento alternativo de los cilindros, por lo que el motor es más silencioso. En general, las masas giratorias de un bóxer son menores a las de un motor en línea o en V y el propulsor presenta también una menor inercia. El único inconveniente que lastra este principio es, en realidad, la mayor utilización de material y herramientas en su fabricación, lo que inevitablemente se refleja en los costes.
Pero Subaru no ha reparado en gastos y esfuerzos y con el bóxer diésel ha lanzado al mercado un motor diésel refinado y suave en marcha. Sin embargo, éste propulsor no es especialmente silencioso, sobre todo al pisar a fondo el acelerador. Sin embargo, el armónico desarrollo de sus 149 CV compensa cualquier ruido.
Mucha fuerza desde abajo
El par máximo de 350 Nm del Forester ya está disponible a 1.800 revoluciones, lo que le permite firmar un excelente arranque. Sin embargo, más allá de las 2.400 vueltas su fuerza decae notablemente y tarda más de diez segundos en alcanzar los 100 km/h. También para llegar hasta los 186 km/h que marca su velocidad máxima es necesario bastante impulso.
Al menos el diésel cuenta con seis marchas –una más que el gasolina–, de forma que el número de revoluciones se puede mantener de forma más fácil en el régimen ideal. Por otra parte, para bien o para mal el Forester diésel viene equipado de serie siempre con un buen cambio manual, ya que ni siquiera pagando más podríamos hacernos con una caja automática.
Si bien muchos competidores han abrazado la tendencia de la tracción a dos ruedas, Subaru sigue apostando enérgicamente por la tracción integral. Al menos de momento, ya que de aumentar la demanda de la tracción delantera estamos seguros de que en algún momento Subaru satisfará esta necesidad, si bien lo más probable sea que con cierto retraso como ocurrió con el diésel.
Buena tracción en todo momento
Mientras que el Forester siga trasladando su fuerza a ambos ejes no se podrá hablar nunca de problemas de tracción. El Subaru avanza con vehemencia independientemente de que el piso esté seco o mojado o de que circule sobre barro o gravilla. Además, de serie el Forester viene equipado con un control de ascenso en pendientes, aunque los conductores del diésel tendrán que prescindir de la reductora que acompaña a los motores de gasolina.
De todas formas, ésta no se echa en falta en el día a día por carretera o en terrenos poco abruptos. Lo único que puede resultar molesto es su dirección, algo indirecta y demasiado suave en comparación con sus competidores, y su chasis poco preciso. Al trazar curvas a gran velocidad el Subaru tiende a inclinarse lateralmente y, además, le afecta mucho el viento lateral.
Con un consumo de 6,3 litros de combustible diésel en el ciclo EU, el Forester de 1,6 toneladas de peso resulta bastante eficiente pese a su tracción integral. En la práctica habría que contar con un aumento de entre dos y tres litros, aunque durante la prueba de conducción su consumo no superó nunca los diez litros. De esta forma, el Subaru se mantiene prácticamente al mismo nivel que sus competidores directos.
Bien equipado
El precio del modelo básico del Subaru Forester (30.600 euros) incluye no solo la tracción integral, sino bastantes más componentes que en otros casos habría que pagar aparte: llantas de aluminio, programador de velocidad, corrección de altura en el eje trasero, radio CD con conexión USB, interfaz bluetooth, climatizador, asientos calefactados, ordenador de a bordo y volante multifunción.
Las luces de xenón, el techo de cristal panorámico, el sistema de navegación, los sensores de aparcamiento o la cámara de visión trasera, así como los asientos eléctricos en piel están incluidos en las líneas de equipamiento superiores o se pueden adquirir a partir de la lista de extras. El modelo superior completamente equipado tiene un precio de 37.600 euros. Por otro lado, el Subaru Forester no cuenta en ningún caso con sensores de luz y lluvia y tampoco dispone de sistemas a la conducción tales como el sistema de control de ángulos muertos o el sistema de alerta de cambio involuntario del carril.
Conclusión
La humildad es una virtud, y el Subaru Forester puede presumir de contar con ella. honesto y sólido, hace lo que se espera de él y, además, lo hace bien. No levanta mucho revuelo y prescinde en gran medida de todo lo superlativo,
Sobre todo porque gracias a su motor bóxer diésel ya ocupa una posición única en el mercado. Los pistones de movimiento alternativo de los cuatro cilindros logran una excelente suavidad de marcha, un arranque rápido y un desarrollo armónico de la potencia. Cabe la duda de si todo este esfuerzo en torno al principio bóxer está justificado, pero al menos podemos decir que con él el Forester posee algo de lo que nadie se olvidará tan fácilmente.
Hacemos un interesante repaso por los modelos más emblemáticos de la marca en la década de los 80.
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